Nueva muestra. Galería Schlifka/Molina

 

 

Galería Schlifka/Molina
Panosetti |Nomura
Del 23 de agosto al 28 de septiembre de 2013
Gorriti 4829, Buenos Aires.

Panosetti | Nomura

La unión del pincel y de la tinta, que resulta de la pincelada, es análoga a la del yin  y del yang. De la misma manera que la interacción del yin-yang genera todos los seres y promete las transformaciones, la pincelada única, por el juego del pincel-tinta, entraña todas las demás pinceladas, que, percibidas como transformaciones de la pincelada inicial, realizan paso a paso las figuras de lo real.
Shitao, Palabras sobre la Pintura.

 

Omar Panosetti nos presenta una pintura intimista. Composiciones creadas en pequeño formato en su hogar que luego maduran en grandes obras de taller. Intimista también, por ser de una abstracción sensible, como si se tratase del inconsciente hablando a través de una geometría orgánica.  La constante presencia del amarillo, asociado a la actividad mental o a las ideas innovadoras,  nos transporta aún más al ámbito personal del artista.

Takeshi Nomura trabaja con la mente en un aspecto sensible, pero diferente. Él se remite al recuerdo, un momento que pertenece a una persona o más. Si bien se mueve instintivamente por el lienzo, retrata aquellas imágenes que resuenan con fuerza en su pensamiento, combinando su cultura oriental con su admiración por los pintores europeos.

En la exhibición se verá un diálogo entre los dos pintores: el cambio, el trabajo y el lenguaje pictórico invertido hacen presencia. Panosetti detenta un perfume oriental, mientras Nomura domina la pincelada impresionista para darle vida a rostros y paisajes porteños.

El proceso creativo es un trabajo solitario. Una vez escuché a Ennio Iommi decir que el artista trabaja solo, se empotra en su mundo y sin que se dé cuenta pasan 5 días, un mes o por qué no, algunos años. Estamos frente a ese tipo de artistas: parte del proceso es solitario, pero una soledad plena de poesía e ideas, pensamientos ricos que acompañan al creador.

Esa soledad es  parte del momento de cambio  que ambos están atravesando. Panosetti se está alejando de la figuración, permitiendo que la mancha y el color hablen, que sus paisajes mastiquen las ciudades que encontramos en pinturas anteriores. Nomura se deja permear por motivos y colores argentinos, personajes, historias.

Estos lenguajes de la línea y el color tan diferentes son más hermanos de lo pensado. En ellos el espectador se encuentra: ya sea porque la abstracción permite una lectura abierta de la pintura de Panosetti o bien porque las manchas de color nos enfrentan a mundos que muchos compartimos.  Tal vez las sonrisas y los paisajes presentes en la pintura de Nomura , nos llevan a momentos espontáneos que todos ensayamos.  Y es que en la mente, en la imaginación, yace nuestra esencia como personas: Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.

Clara Ríos, agosto 2013.

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